Treinta y una personas de nuestra comunidad parroquial —7 catequistas, Bruno el vicario y 23 jóvenes de diferentes comunidades— han iniciado una peregrinación espiritual al Santuario de Santo Toribio de Liébana, un camino de fe, encuentro y convivencia para crecer juntos como Iglesia.
Cada jornada comienza con el rezo de Laudes en el autobús, poniendo el día en manos del Señor y recordando que toda peregrinación exterior es también una llamada a caminar interiormente hacia Cristo.
Día 1: camino, acogida y Eucaristía
La primera etapa comenzó con la visita al Seminario Redemptoris Mater de Madrid, donde los peregrinos pudieron conocer de cerca una realidad vocacional al servicio de la evangelización. Después continuaron viaje hacia Cantabria, alojándose en un monasterio reconvertido en albergue. La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, la cena comunitaria y el rezo de Completas.

Día 2: procesión al Santuario y adoración al Lignum Crucis
El segundo día llevó al grupo hasta Potes. Desde allí realizaron la subida a pie, en procesión, hacia el Santuario de Santo Toribio de Liébana. A las 12:00 participaron en la Misa del peregrino y vivieron uno de los momentos más intensos de la peregrinación: la adoración al Lignum Crucis, reliquia de la Santa Cruz custodiada en el santuario.

Tras la comida en Potes, el grupo viajó a San Vicente de la Barquera, donde compartieron un tiempo de descanso y baño antes de regresar al monasterio. El día terminó nuevamente con la oración de Completas, en ambiente de gratitud y fraternidad.

Día 3: encuentro con la Iglesia diocesana en Santander
La tercera jornada estuvo marcada por la visita a Santander y el encuentro con el obispo, Don Arturo Ros. Junto a él, los peregrinos rezaron el Ángelus, compartiendo un momento sencillo y profundo de comunión eclesial. Después disfrutaron de la comida en la Magdalena y regresaron al monasterio, donde celebraron la Eucaristía.

Próximas etapas: Toledo y regreso a Alcoy
La peregrinación continuará, si Dios quiere, con el viaje a Toledo, la visita a Puy du Fou y la celebración en la capillita del parque. También está prevista la visita a la Catedral de Toledo, la celebración de la fe, la comida libre y el regreso a Alcoy.
Una experiencia para caminar juntos, rezar juntos y descubrir que la fe se fortalece cuando se vive en comunidad.

